lunes, 30 de mayo de 2011

Recuérdame recordar

Recuérdame recordar

Todo lo que hemos recordado,
todo lo que hemos llamado nuestro;
como si cada imagen no la regalaran,
como si la memoria fuera un cofre del tesoro.

Todas las aventuras desconocidas en cintas de vídeo,
nosotros aparatos de ejecución y almacenamiento.

Dios nos permite existir;
mortales debemos reproducir sus actos.
En el pasado todo ha sido influencia
y todo debe ser amor puro.

Podríamos aprender nudos campistas,
colgar nuestras cabezas como tesoros piratas
sobre los troncos de la selva peruana;
los mismos que albergan toda una gama
de colores e historias. —Lo obvio.—

Objetiva la mente en la carne;
eterna son las almas que fluyen en cambio-evolución.

Qué mágico que nada termine,
que con tranquilidad la esencia es inmortal,
y con todos los retales del pasado
saciar el hambre de experiencia
que nos une con el amor de Dios.

Solo-lo

Solo-lo

Solo lo que un hombre necesita,
solo lo sombreado entre el conocimiento.
Hay que entender la postura de la respuesta.
No es necesario, es un ejemplo.

Sangró el verde cristal

Vino tinto;
sangre de profeta;
hijo de deidad, —regálanos—
tu cáliz de mortal
para encontrar el amor
fuera y no dentro de la botella.

Mil personas

Mil personas

Cómo vamos a presentarnos,
qué mejilla vamos a poner
si tenemos cuatro,
y miles son los sopapos.

Un beso, una isla y traición.
—¿Quién es mi hermano?—
Yo no tengo familia,
tengo mil amados.

Mírame y sonríe;
tacta entre caricias.
Somos solo dos,
pero pesamos como mil.

domingo, 29 de mayo de 2011

Motivación

Motivación

Aceptación social;
motivación básica del hombre.
Supervivencia;
por eso mato, por eso como;
—¡Vivo!—
Felicidad.

Jueputa

Jueputa

Puta madre,
¡Hijo de puta!
Malditos ociosos,
niños adinerados,
consumistas del no-hacer.
—¡Me cago en la censura!—
Me cago en esta gente
ociosa de pensamiento.

Hoy y Sol

“Wake up on the bright side”
hoy no estoy atornillado;
hoy estoy liviano frente al muro,
no en él.

El gran día de hoy,
el sol salió radiante tras mil nubes,
iluminó esplendoroso la espalda
de dos tumultos grises:
¡Oh! Gran día, qué feliz estoy.

—No se encuentra una salida—,
todos dicen que hay que movernos.
—Soy consciente—.

Quieren que seamos conscientes,
pero hoy no estoy saltando a ritmo,
hoy estoy muy feliz.

—¡Fuma, fuma, fuma!—,
Uf, qué rico.
—¡Camina, camina, camina!—
Uf, qué rico.

Hoy estoy motivado
a ser más que un producto.

domingo, 22 de mayo de 2011

La curiosidad mató al gato

—Papá, recuerdas lo que me dijiste aquella vez… —Dijo Domenica ya en su hogar con timidez.

—¿Qué te dije?

—Lo de los gatos… —Bajó la mirada y dijo en voz aún más baja— lo de los gatos curiosos.

—Ah, lo recuerdo —puso una cara molestamente engreídora y preguntó con voz amorosa— ¿Has estado metiendo las narices donde nadie te lo pidió?

—No papá, —La mandíbula le temblaba de inocencia— solo quería saber si era verdad que por curiosos es que ya no hay gatos en el pueblo, ¿realmente eso los mató?

El señor alto y con rasgos marcados y atractivos le respondió —A nadie le gusta los curiosos, por eso en nuestra comunidad hay perros en vez de gatos, ellos entienden lo incómodo que es que lo anden a uno curioseando y ellos los mataron.

—Y si yo he sido curiosa, ¿también me matarán los perros?

—A ti nadie te matará, tú eres la reina de este lugar, simplemente anda con cautela y escondida cuando la curiosidad te ataque para que no te vean las narices.

—¿Por qué solo esconder mi nariz?, es muy pequeña —aclaró—

—Porque cuando andas por ahí de chismosa tu nariz te delata, ya que sin importar la posición del resto de tu cuerpo ella siempre apuntará a tu objetivo de interés, dejando en estado obvio tus intenciones… —Echó a reír y cerró la conversación con las últimas tres palabras— intenciones de curiosa.

Domenica tomó aire, dio media vuelta y se dirigió a su habitación segura de que nunca más querría entremeterse en asuntos que no eran de su incumbencia ya que no se imaginaba terminar como los pobres gatos.

Convencimientos

—Pero Joaquín, cómo cree usted que después de los inconvenientes pasados tomaré el riesgo de nuevo —reclamaba Serafina con el sudor cosquillándole el rostro— es muy peligroso.

—El peligro es una alternativa que todos debemos elegir alguna vez en nuestras vidas, ¿verdad Joaquín?

—Así es hijo mío. —Volteó su rostro de nuevo hacia el de Serafina— El dolor es imprescindible en nuestro existencialismo humano, sin él siquiera podríamos saber si seguimos vivos.

—Pero, pero…

Y la discusión entre Joaquín y sus dos hijos continuó durante horas, argumentos y falacias, el hombre contra la mujer, la autoridad brindada por el reconocimiento de haber sobrevivido más años que sus hijos contra la sed joven de querer vivir y aprender a cuesta propia; todo era caos por la maldita piedra azul.

—¡Quieres olvidarte quien es tu padre, tu hermano, tu madre que en paz descanse y de tu vida!, ¡haz lo que se te dé la gana! —Empezó a gritar Joaquín cuando ya la luna empezaba a desaparecer, para que el sol protagonizara en la mitad del mundo—.

—Pero papá, la piedra me hace feliz, me quita mis miedos e inseguridades, me transforma en una persona valiente y despreocupada.

—Serafina, tú estás jugando con las herramientas del demonio, y mientras sigas llevando esa piedra contigo el diablo seguirá conquistándote…

—Entonces no es tan malo —interrumpió—.

—¡Te vas a ir al infierno!, cómo vas a decir que el malvado “no es tan malo” hermana mía.

—Hijo, cállate. Tu hermana está cegada. Los placeres del demonio abrazan a cualquiera muy fácilmente, pero Serafina no olvides algo, “Él” siempre quiere algo a cambio, siempre.

—Y “Él” qué va a querer de una pobre campesina que lo único que sabe hacer es coser y es lo que está destinada a hacer para siempre —Serafina cogió la roca, y la posó sobre su labio inferior— ¡Nada! ¡Nada puede querer de mí! —Abrió la boca con un gran “a” y se tragó la piedra azul—.

Joaquín cayó en llanto porque sabía que la mirada de Serafina había quedado completamente vacía para siempre, y dijo mordiéndose la boca: —Tu alma hija mía, tu alma.

Pre-Exposición Retrospectiva

Era 1989, y la ciudad de Stuttgart en Alemania se preparaba para recibir la gran exposición retrospectiva donde el gran Dalí presentaría algunas de sus obras maestras.

María no podía perderse esta oportunidad de ir a ver su amante y héroe que visitaba su ciudad; ¿Pero cómo?, cómo podría María obtener el dinero para asistir a este gran evento y de manera presentable; —imposible— pensaba ella. Su cabeza se veía consumida en pensamientos de fantasía y depresión. La imaginación de la inocente doncella empezó a crear cuentos con un príncipe anarquista que se veían derrumbadas en el momento del beso por su misma relación con la monarquía.

Moscas más limpias que la gente,
bigotes de naturaleza florida y colores reales
esa cabeza que atrae por algo más que su pelo,
y una capa que lo eleva al cielo cuando autoridades
buscan recuperar la imagen del mundo actual.

Oh, Dalí.
Tu dinero, tu caballerosidad, tu arte es la puerta
no solo a un mundo, sino a nuestro mundo.
Oh, respetable señor,
El viento que lleva las moscas de praderas in-humanas
quiero que golpee mis labios contemporáneos a los tuyos,
quiero pasar moscas de boca en boca y con tu pincel
de pronto pintar mi desnudez con un poco de ropa, tiempo,
un elefante, tu belleza y el signo del dólar en el precio.

Oh, Dalí,
Ser eterno, que vives en mi memoria,
hoy vivo y mañana muerto.

Melodía que acompañaba de fondo las fantasías de María, mientras su vagina se humedecía tanto que su ropa se desvaneció en los minutos de orgasmos, y convocó a Dalí con piel desnuda y algo más que las puertas de su mente abiertas.

Los amantes de María

Para María su mayor amor era el dinero, lo único que amaba más que al dinero era a Dalí; al igual que Dalí amaba más a su esposa Gala, que a su madre, que a su padre, que a Picasso y que al dinero; declarado por el mismo Dalí.

Sus ojos

Sus ojos

Ojos completamente negros, mirada perdida e irreconocible de deducir. Dos puertas que se mantienen cerradas a sus conocidos patológicos pero abiertas a los paisajes de dos mundos: el común y el surreal.

Contemporáneo a María

Contemporáneo a María

El antagonista en esta historia es mi amante en la otra. Un amor me alimenta al máximo de sentimientos pero me oprime la libre expresión de libertad de un Dios como el que le dio vida a María. No fui yo, no fue Salvador; fue el don de las palabras para crear imágenes ante lo que no se puede dibujar, y lo ayudó la pícara habilidad de ilustrar lo que no se puede describir con palabras.

Crímenes

Crímenes

"Dalí fue enjuiciado por el movimiento surrealista al que pertenecía bajo las acusaciones de: coquetear con los fascismos, hacer gala de un catolicismo delirante y sentir una pasión desmedida e irrefrenable por el dinero."

—Valga decir un halago para nuestro compañero Avida dolars.—

Su madre

Su madre

El segundo vientre de un solo nacimiento es ausente;

Los golpes, gritos y penetraciones innecesarias destruyen el amor

femenino, que no solo se entrega a un compañero, sino también

a los muchos más que vengan de él y de otros.


No fue super-heroína pero tampoco villana; ella era una

civil más, como el hombre del sombrero, como el panadero:

Su cliente, ayudante, esposa, amante e incluso policía.

No una madre, solo otra testigo ausente.


Celosa del sexo, triste de la vida, callada por el temor

Buena y linda y amorosa y creadora y olvidada en la historia.

Ella fue una madre ausente en la paz, acompañante del sufrimiento.


POBRE MARÍA XX

Su padre

Su padre

Las manos de su padre no le traían tranquilidad; las caricias no eran placer ni seguridad, es más, el contacto físico con este hombre convocaban sentimientos opuestos en ella. —Cuando vaya a tu cuarto quiero que estés limpia—, —¡Puta casera!—, —Hija del pecado ya viene la hora de tu castigo—, —¡Hum!—, (un golpe) —Límpiate la cara desgraciada—. Estas eran solo alguna de las frases y expresiones que albergan el recuerdo y realidad dentro de la mente de María ante el término paternidad. Este personaje era solo un hombre más.

María

María

No solo se trataba de una niña maltratada por la vida; esta historia también es acerca de una mujer que nació con el fin de alargar la vida del arte. María no era solo una analfabeta de la clase trabajadora del siglo XX, en realidad ella era un espíritu y un cuarto, que sufría su cruel condena en una prisión donde las paredes permitían ver la diferencia entre los dos mundos de una mente: el privado y el exterior; un techo que a pesar de no permitir ver las estrellas en la noche, dejaba pasar las lágrimas de algunos Dioses que estaban viendo las noticias a través de las nubes; y puertas que cerraban la entrada a la luz del sol, pero que se abrían libremente a malhechores y demonios que impedían el desarrollo innato de habilidades en María. No era solo una chica más en nuestra realidad, María era la vida que un monarca anarquista como Salvador dejó en su recuerdo después de que el último reloj se derritió.

viernes, 20 de mayo de 2011

Corta locura

Hoy me he levantado y he confirmado lo obvio:
Vivo en la locura, y la abstracción de normalidad solo aparece en los momentos más locos.

miércoles, 18 de mayo de 2011

El baño

Todo en uno,
ya no todo en seis.

El gran cenicero

El gran cenicero

El lago trasparente
sobre baldosa blanca del Perú.

Todo geométrico, todo perfecto;
llueve mierda, llueve sol.
caen cenizas, e incluso llora Dios;
en este inodoro caen cuerpos,
caen cadáveres de animales en hierbas;
cae la luna, las nubes e incluso el smoke;
¡Este inodoro es lo mejor!

Segunda parte

Segunda parte

Ha llegado la hoja que me temía,
yo aún estoy en el baño, solo que ahora leo:
“Los muertos están gritando,
Mientras los vivos guardan silencio.”

—Es cierto, estoy gritando,
pero en el baño nadie me escucha.—

Un tercio

Un tercio

Pasó a la segunda ronda,
en el primer verso,
del tercer poema.

Descalzo a la baldosa

Descalzo a la baldosa

El tiempo pasa,
la fruta se acaba.

El humo avanza,
el cielo está cubierto;
las paredes son claustrofóbicas;                —yo no—
y aún huelo a baño.

Comienza la reunión

El humo baila en la luz,
el humo baila frente al espejo;
sube danzante hasta mi nariz
y luego me ciega con un aromático gris,
para luego dormirme en esta baldosa;
desnudo con este cuaderno;
sobre el hielo de los baños,
el frío de estar solo;
la candela por querer escribir.

Las formas se empiezan a perder.

El sonido es de silencio,
pero cada tanto respiro para hacer ruido
e interrumpir las risas ignoradas
de una niña y una mujer
en reconciliación maternal.