jueves, 13 de octubre de 2011

Todo bien

Vamos a divertirnos,
vamos a sentir el bienestar de estar y no estar bien.

Tengo animales que viven conmigo,
lloran conmigo y me hacen descojonarme de la risa;
sueltan sus cabellos para regalárselos al aire
y este me los mete en la boca
pa’ que me calle y sonría y diga que todo está bien.

Los ángeles y Dios me animan,
me hablan al oído,
me hablan por escrito,
y yo que soy terco y complejo
los escucho, igual los escucho
y me siento mejor y agradezco
y sonrío diciendo que todo está bien
porque quiero pensar en mi futuro.

Sonrío y sonrío pa’ que me quieran,
pa’ no quedarme solo otra vez,
pa’ decir que estoy bien.

—¡Estoy muy bien!—

No necesito

No necesito un oído,

mucho menos dos.

No necesito de hombros, palabras,

falsas esperanzas en bocas desinteresadas.

No necesito oler tranquilidad,

si yo nací intranquilo,

no necesito ninguna pepa, ni ningún sedante;

no necesito un amigo.

No necesito ser escuchado
al igual que

no necesito hablar.

Solo necesito de mi soledad, fiel amiga,

que nunca me ha dejado; se aleja, pero regresa.

No necesito que sientan pena por mí

ni que me recuerden lo deprimido que estoy.

La gente entiende que no necesito

y por eso me quieren ayudar;

porque cuando necesité,

solo me vieron correr como un cobarde
a mi cueva,

donde nací y donde morí.

Espero algún día revivir. —Pronto—.