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lunes, 4 de julio de 2011

15 minutos de locura con la muerte

15 minutos de locura con la muerte

En una pradera desconocida en medio de ese país al que todos temen y por ende olvidan se encuentra una casa completamente alejada de la actual tecnología, avances científicos, no hay agua, no hay electricidad, no hay nada sino paredes, techo y suelo rústico. En ese lugar me encuentro yo, solo, excitado por el reto pero a la vez petrificado por los ruidos de depredadores hambrientos y las presencias invisibles que se hacen notar cada cierto tiempo como vientos que me congelan el rostro grabando así mi expresión de desesperado por unos cinco minutos más. No sé por qué estoy aquí, desconozco el manantial de mi estupidez, pensaba que ya estaba seco, que ya había estado en intimidad conmigo lo suficiente para amarme y conocerme, pero no es así, mi sola presencia me incomoda, las voces de mi cerebro en batallado revientan mis tímpanos que intentan aprovechar el momento de silencio natural para descansar en meditación, pero se les es imposible, y yo me estoy enloqueciendo. El sol desesperado por follar empieza a esconderse para buscar fallidamente a la luna, y el naranja en las hojas empieza a oscurecer, qué miedo. Ya no me soporto, ya no me tolero, mi cabeza es mi enemigo, no me quiero tranquilo y me atormento con pensamientos contradictorios que atentan contra mi dignidad y este lugar de mierda me acosa, cada vez me rodea más, es claustrofóbico, en este momento una caja de mudanza me sería más cómoda y espaciosa que este torturante asesino rural. La luna escapó al sol, pero este la alcanza con su luz a su perfil derecho, esa esquinita de luz es mi visión, es lo único que no me permite caer preso de la oscuridad absoluta, de la inutilidad de los párpados, del sueño obligado. No puedo más, esto es in-humano, cada vez hay más miradas picoteándome el cuerpo, los insectos ya me colonizaron, qué paranoia, ¡Me quieren matar! No lo permitiré, no permitiré que nadie me mate, yo soy un Dios en esta jungla, yo soy invencible y nadie puede matarme, es más soy tan invencible que ni aunque quisiera podría ser asesinado, qué obstinado fui al asustarme de estos arbolitos y sombritas. Otro chiflón congelante, qué incómodo lugar, ojalá le pudiera sacar algún provecho, quizá de tumba. Voy a infiltrarme entre los árboles para ver qué pasa, no, qué miedo, mejor me mato antes de que me maten, perdón Dios, ahí voy a tu costado con esta roca que romperá mi cráneo abriendo una grieta por la que escape mi alma para acompañarte y servirte como tu hijo que siempre he sido.

viernes, 1 de julio de 2011

I-IX-IX-I

I-IX-IX-I

Gran Magdalena, no llores que te quiero, no te asustes que te cubro, no me mates que no soy Jesús, solo hijo de Jehová, y procreé a Sol, quien engendró junto a Luna a Estrellas y Noche, quienes juntos engendraron a Romance, quien se casó con Codicia para engendrar todas las emociones que ahora utilizamos de excusa para matar a quien no amamos, los sobrinos de Cordura, los hijos de Dios.

domingo, 22 de mayo de 2011

La curiosidad mató al gato

—Papá, recuerdas lo que me dijiste aquella vez… —Dijo Domenica ya en su hogar con timidez.

—¿Qué te dije?

—Lo de los gatos… —Bajó la mirada y dijo en voz aún más baja— lo de los gatos curiosos.

—Ah, lo recuerdo —puso una cara molestamente engreídora y preguntó con voz amorosa— ¿Has estado metiendo las narices donde nadie te lo pidió?

—No papá, —La mandíbula le temblaba de inocencia— solo quería saber si era verdad que por curiosos es que ya no hay gatos en el pueblo, ¿realmente eso los mató?

El señor alto y con rasgos marcados y atractivos le respondió —A nadie le gusta los curiosos, por eso en nuestra comunidad hay perros en vez de gatos, ellos entienden lo incómodo que es que lo anden a uno curioseando y ellos los mataron.

—Y si yo he sido curiosa, ¿también me matarán los perros?

—A ti nadie te matará, tú eres la reina de este lugar, simplemente anda con cautela y escondida cuando la curiosidad te ataque para que no te vean las narices.

—¿Por qué solo esconder mi nariz?, es muy pequeña —aclaró—

—Porque cuando andas por ahí de chismosa tu nariz te delata, ya que sin importar la posición del resto de tu cuerpo ella siempre apuntará a tu objetivo de interés, dejando en estado obvio tus intenciones… —Echó a reír y cerró la conversación con las últimas tres palabras— intenciones de curiosa.

Domenica tomó aire, dio media vuelta y se dirigió a su habitación segura de que nunca más querría entremeterse en asuntos que no eran de su incumbencia ya que no se imaginaba terminar como los pobres gatos.

Convencimientos

—Pero Joaquín, cómo cree usted que después de los inconvenientes pasados tomaré el riesgo de nuevo —reclamaba Serafina con el sudor cosquillándole el rostro— es muy peligroso.

—El peligro es una alternativa que todos debemos elegir alguna vez en nuestras vidas, ¿verdad Joaquín?

—Así es hijo mío. —Volteó su rostro de nuevo hacia el de Serafina— El dolor es imprescindible en nuestro existencialismo humano, sin él siquiera podríamos saber si seguimos vivos.

—Pero, pero…

Y la discusión entre Joaquín y sus dos hijos continuó durante horas, argumentos y falacias, el hombre contra la mujer, la autoridad brindada por el reconocimiento de haber sobrevivido más años que sus hijos contra la sed joven de querer vivir y aprender a cuesta propia; todo era caos por la maldita piedra azul.

—¡Quieres olvidarte quien es tu padre, tu hermano, tu madre que en paz descanse y de tu vida!, ¡haz lo que se te dé la gana! —Empezó a gritar Joaquín cuando ya la luna empezaba a desaparecer, para que el sol protagonizara en la mitad del mundo—.

—Pero papá, la piedra me hace feliz, me quita mis miedos e inseguridades, me transforma en una persona valiente y despreocupada.

—Serafina, tú estás jugando con las herramientas del demonio, y mientras sigas llevando esa piedra contigo el diablo seguirá conquistándote…

—Entonces no es tan malo —interrumpió—.

—¡Te vas a ir al infierno!, cómo vas a decir que el malvado “no es tan malo” hermana mía.

—Hijo, cállate. Tu hermana está cegada. Los placeres del demonio abrazan a cualquiera muy fácilmente, pero Serafina no olvides algo, “Él” siempre quiere algo a cambio, siempre.

—Y “Él” qué va a querer de una pobre campesina que lo único que sabe hacer es coser y es lo que está destinada a hacer para siempre —Serafina cogió la roca, y la posó sobre su labio inferior— ¡Nada! ¡Nada puede querer de mí! —Abrió la boca con un gran “a” y se tragó la piedra azul—.

Joaquín cayó en llanto porque sabía que la mirada de Serafina había quedado completamente vacía para siempre, y dijo mordiéndose la boca: —Tu alma hija mía, tu alma.

Pre-Exposición Retrospectiva

Era 1989, y la ciudad de Stuttgart en Alemania se preparaba para recibir la gran exposición retrospectiva donde el gran Dalí presentaría algunas de sus obras maestras.

María no podía perderse esta oportunidad de ir a ver su amante y héroe que visitaba su ciudad; ¿Pero cómo?, cómo podría María obtener el dinero para asistir a este gran evento y de manera presentable; —imposible— pensaba ella. Su cabeza se veía consumida en pensamientos de fantasía y depresión. La imaginación de la inocente doncella empezó a crear cuentos con un príncipe anarquista que se veían derrumbadas en el momento del beso por su misma relación con la monarquía.

Moscas más limpias que la gente,
bigotes de naturaleza florida y colores reales
esa cabeza que atrae por algo más que su pelo,
y una capa que lo eleva al cielo cuando autoridades
buscan recuperar la imagen del mundo actual.

Oh, Dalí.
Tu dinero, tu caballerosidad, tu arte es la puerta
no solo a un mundo, sino a nuestro mundo.
Oh, respetable señor,
El viento que lleva las moscas de praderas in-humanas
quiero que golpee mis labios contemporáneos a los tuyos,
quiero pasar moscas de boca en boca y con tu pincel
de pronto pintar mi desnudez con un poco de ropa, tiempo,
un elefante, tu belleza y el signo del dólar en el precio.

Oh, Dalí,
Ser eterno, que vives en mi memoria,
hoy vivo y mañana muerto.

Melodía que acompañaba de fondo las fantasías de María, mientras su vagina se humedecía tanto que su ropa se desvaneció en los minutos de orgasmos, y convocó a Dalí con piel desnuda y algo más que las puertas de su mente abiertas.

Los amantes de María

Para María su mayor amor era el dinero, lo único que amaba más que al dinero era a Dalí; al igual que Dalí amaba más a su esposa Gala, que a su madre, que a su padre, que a Picasso y que al dinero; declarado por el mismo Dalí.

Sus ojos

Sus ojos

Ojos completamente negros, mirada perdida e irreconocible de deducir. Dos puertas que se mantienen cerradas a sus conocidos patológicos pero abiertas a los paisajes de dos mundos: el común y el surreal.

Su padre

Su padre

Las manos de su padre no le traían tranquilidad; las caricias no eran placer ni seguridad, es más, el contacto físico con este hombre convocaban sentimientos opuestos en ella. —Cuando vaya a tu cuarto quiero que estés limpia—, —¡Puta casera!—, —Hija del pecado ya viene la hora de tu castigo—, —¡Hum!—, (un golpe) —Límpiate la cara desgraciada—. Estas eran solo alguna de las frases y expresiones que albergan el recuerdo y realidad dentro de la mente de María ante el término paternidad. Este personaje era solo un hombre más.

María

María

No solo se trataba de una niña maltratada por la vida; esta historia también es acerca de una mujer que nació con el fin de alargar la vida del arte. María no era solo una analfabeta de la clase trabajadora del siglo XX, en realidad ella era un espíritu y un cuarto, que sufría su cruel condena en una prisión donde las paredes permitían ver la diferencia entre los dos mundos de una mente: el privado y el exterior; un techo que a pesar de no permitir ver las estrellas en la noche, dejaba pasar las lágrimas de algunos Dioses que estaban viendo las noticias a través de las nubes; y puertas que cerraban la entrada a la luz del sol, pero que se abrían libremente a malhechores y demonios que impedían el desarrollo innato de habilidades en María. No era solo una chica más en nuestra realidad, María era la vida que un monarca anarquista como Salvador dejó en su recuerdo después de que el último reloj se derritió.

jueves, 3 de junio de 2010

En el auto

La carretera cada vez se extiende más, como un metro; las luces a través de los cristales se ven como lluvias de estrellas, y estas se amplifican con el peso de mis párpados; las voces de experiencia son melodías de cuna puesto a que su nivel no llega a ser de mi interés imaginativo; y lo que desde mi perspectiva es una señal clara de mi inmadurez, en este momento es mi gran pradera de descanso.

—Chato—, escucho con esfuerzo entre mis sueños. El descanso es más tentador que el cariño.

—Hay que despertarlo porque luego no duerme— escuché en forma de susurro frente a mí, me frustro, aprieto los ojos y esfuerzo mi mente con ayuda de ovejas para que el sueño sea más apresador.

—Chato, chato despierta—. Lo ignoro, mis fantasías cantan más fuerte.

—¡Despierta!, que ahí va un elefante y una jirafa con una refrigeradora.—
Tras escuchar esto, mi mente fue invadida por jirafas y elefantes coloridos que en sus espaldas llevaban con frenesí una refrigeradora; me empiezo a levantar lentamente mientras abro mis párpados a velocidad de caracol, para que el cambio visual de sueño a realidad no sea fuerte y sea más bien divertido.

—¿Dónde están?— pregunto dentro de mi exaltación. —Te demoraste mucho en levantarte, ya se fueron.—

lunes, 10 de mayo de 2010

La viva realidad

La viva realidad

En una gran ciudad que se encontraba en la parte noroeste del hemisferio, entre los océanos Pacífico y Atlántico vivía un viejo científico que por acto de irresponsabilidad convirtió a todos en zombies, menos a uno.

El señor político se encontraba en su casa. Tras sentir un leve temblor se asomó por la ventana y vio que las calles estaban infestadas de muertos vivientes. Entró en pánico, cogió su arma y salió a aniquilar a los invasores. Los mató a todos, solo faltaba el zombie más viejo de todos. Lo buscó, lo encontró y un segundo antes de activar el arma el zombie entre lágrimas dijo sus últimas palabras:

Maté a todos para poder vivir en igualdad y en armonía pero me he dado cuenta que el ser humano es incambiable… La busca de diferencias siempre será el último en apretar el gatillo.

La bala mató al vivo muerto.

Cegues divina

Cegues divina

Juan el ciego quería ir al colegio, pero su madre no se lo permitía y su único argumento era el temor. Juan lloró y lloró; Juan rogó y rogó; y Juan lo logró.

Juan lleno de felicidad corría impulsado con su vara llena de oscuridad a su primer día de colegio. Juan suspendido en una nube de frenesí se sentó en el banco de la educación; Juan se encontraba en el cielo. ¡Riiin! Sonó el timbre y una fiesta de mariposas pasó a la pista de baile dentro de su estómago; Juan sintió conexión divina. – Ja ja, se escucharon burlas en todo el salón - ¡Un ciego! ¡Un ciego! Era lo único que se entendía entre asesinas palabras de humillación.

Juan regresó con su madre y le pidió por favor lo envíe a un colegio para ciegos; su madre aceptó.

Ahí se encontraba Juan, sentado y lleno de nervios en el asiento de su nuevo colegio. ¡Riiin! Sonó el renovado timbre y Juan escuchó los pasos de sus nuevos compañeros, todo permanecía en calma. – Chicos, tenemos un nuevo compañero, por favor preséntate Juan. Dijo el profesor. – Eh, eh, soy Juan, respondió entre terror. – Este es tímido, nació en forma de susurro en el salón; - Ja ja, comenzaron las burlas de nuevo y lo único que se escuchaba eran sicarios afilando el hacha de la frivolidad.

Juan regresó con su madre y le agradeció por haberle dado la oportunidad de ver el mundo. Juan caminó a su cuarto y entre ideas abstractas decidió migrar a un lugar donde las almas tengan amor y todos vean igualdad y admiren la diferencia. Su madre entre llantos lo despidió y en su cuarto una nota halló:

Madre, te abandono porque cometí un error. Madre, tú me creaste perfecto y el mundo lo envidió tanto que se mostró ante mí. Te quiero, y espero que nunca veas como yo lo hice.

-Juan.

Caníbal anti-naturaleza

Caníbal anti-naturaleza

—Come arroz; yo comeré cerdo. —Dijo él, mientras mordía con superioridad la pierna de su hermano.

—La competencia nos devora. —Respondió el mendigo.

Nueva historia

Nueva historia

—¿Dónde han vivido ustedes?— Reclama la profesora mientras miraba a los alumnos con desprecio.

—En el presente.— Se oyó entre las caras de incertidumbre.

…Y el mundo siguió escribiendo en un papel en blanco…

lunes, 3 de mayo de 2010

Cualquier día

Cualquier día

Desperté aturdido, adolorido, agonizante. Mi mente era irreconocible, a diferencia de mis instintos. Abría y cerraba mis ojos cargándome de frustración, ya que sin importar su posición lo único que se ilustraba ante ellos era oscuridad. Levanté mis vibrantes brazos y lo único que toqué fue: Una pared, otra pared, una tercera pared y por último una pared más; sin ni siquiera haber movido un centímetro mis pies. En ese momento congeló todo mi cuerpo una claustrofóbica brisa. – ¡Auxilio! Grité, ¡Auxilio! ¡Auxilioo! Mientras el aire abandonaba mi cuerpo dejándome frágil y vulnerable. Jamás olvidaré ese primer golpe.

- Despierta muchacho. Me decía un anciano mientras yo aún intentaba descifrar si abstracta imagen dentro de mi inconsciencia. - ¿Dónde estoy? Pregunté. – Donde siempre quisiste estar… Recuperé mi vista, y ojeé el hermoso paisaje que me rodeaba. Un fuerte éxtasis refrescó mi ser y mis piernas empezaron a correr entre una deslumbrante naturaleza que me llevó a un linde, en el que comenzaba un nuevo mundo de espejos marinos. Bajé mi mirada para beber del cáliz, pero apareció frente a mí el reflejo de un desconocido; asustado, di un paso hacia atrás, sin dejar de morderme la lengua para no sacar a la luz mi temor. Tropecé y caí.

- Un, dos, tres… un, dos, tres… - ¿Qué pasa?... ¿Qué pasa? Me preguntaba mientras que miles de hormigas gigantes me empujaban y un, dos, tres era lo único que lograba percibir a kilómetros. Empecé a luchar contra la fuerza de las hormigas, a luchar para salir de esa rutinaria caravana. Tras un largo camino de lucha y frustración, la colonia me abandonó en una pila de rocas. Metí la mano a mi bolsillo con una inexistente esperanza de humo, pero lo único que encontré en mí fue una pica. Después de asimilar que era inútil buscar una escapatoria, empecé a romper las rocas que me invadían, solo por diversión. El duro paisaje sufrió un derrumbe. Estoy atrapado.

Me detuve, abrí la puerta y entré bastante tranquilo. – Hola Tomás. Grité mientras lanzaba una galleta al aire. Levanté las sábanas blancas, y echándome entre ellas caí en un estado de regresión. – Otro día normal. Pensé. – Y aún no recuerdo mi hogar. Cerré mis ojos e intenté dormir. Mientras buscaba el descanso mental una voz me susurró al oído: - Es imposible recordar lo que nunca existió.

jueves, 8 de abril de 2010

Ahora los fantasmas tienen sida

Ahora los fantasmas tienen sida

Debido a la inconsciencia de la sociedad tácita de necrofílicos mundial (la S.T.N.M.), científicos han comprobado que el mundo de los muertos se encuentra en una crisis de VIH. Algunos sexólogos reconocidos han intervenido para investigar el caso con un proyecto llamado "Gusanos al culo" (G.C.). Este proyecto consiste en infiltrarse entre los necrofílicos para conseguir información relevante para la espectro-crisis actual. Como primer paso para la estrategia el grupo de profesionales se dividió en dos partes: El primer grupo de científicos debe tomar el papel de un necrofílico para de este modo socializar con ellos y lograr asistir a sus famosas fiestas como la Swingers-cementery. Por el otro lado, el segundo grupo debe desnudarse, rociarse con el aroma de carne cruda para posteriormente llenarse de gusanos (sobre todo el culo; gusto particular de los necrofílicos), y luego insertarse en ataúdes de los reconocidos cementerios donde este grupo étnico suele llevar a cabo sus celebraciones sexuales; y de este modo poder obtener información desde la otra perspectiva. Los resultados siguen en espera, pero la hipótesis es que el virus se pasea entre los sistemas sanguíneos de los necrofílicos del mundo, por lo que son los principales sospechosos ante los ojos de vivos y muertos. Mientras se sigue investigando la raíz del problema la ley penalizará a cualquier necrofílico que no utilice condón al momento de llevar a cabo sus actos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Obra de una sombra

Obra de una sombra

Narra-niel: Me encontraba en mi cuarto, perdido en mis pensamientos, hablando con mis amigos imaginarios. Tras minutos de charla, entró en mí un hambre insoportable, así que lo comenté con mi inexistente gente. El tema fue escuchado y debatido, pero con el acelerado caminar de las manecillas, se dejó el tema atrás y continuó nuestra interesante pero confusa conversación. Luego de un rato, mis amigos vieron que realmente necesitaba nutrirme, invitándome a invadir sus hogares (que curiosamente son mi mente).

Ya en la mesa mi estómago gruñía, impaciente por ese plato que saciaría mi hambruna. Llegó una extraña mujer de pelo violeta rojizo, con un uniforme blanco, delantal rojo y sin zapatos. Dejó una bandeja frente a mí y se marchó. —¿Quién es ella?— pregunté a mis amigos; —Zoila— respondieron, pero sin darle la importancia que ameritaba mi pregunta. Me sentí frustrado, me levanté y corrí a la puerta de la cocina. Me detuve, la abrí diciendo suavemente —Zoilaaaa...— y sin más espera ella volteó hacia mí junto con su fría mirada que sin mover labios me preguntaba cómo me osaba a invadir su espacio. Me acerqué a ella y le comenté el interés que creaba en mí. Sonrió, y me dijo, —Te voy a contar la historia de mi vida y la de la única persona que realmente conozco; mi sombra...—


La Sombra: Zoila caminaba hacia su cuarto, con la cabeza mirando la deslumbrante baldosa blanca de la cocina mientras pensaba en cómo sería todo allá afuera. Abrió la puerta de su pequeño mundo, encendió el sol y se tiró en una fría pradera a preparar con ojos cerrados su repetitiva rutina del siguiente amanecer. De repente escuchó una puerta ser agredida bruscamente, abrió los ojos, derramando su vista alrededor de todo el claustrofóbico cuarto, pero no vio nada. Cerró sus ojos, dejando caer su cuerpo en un estado de refrescante inercia; no su mente.

Corrían las manecillas del reloj rápidamente como si un águila estuviera acelerando la tierra. Cuando todo parecía rutinariamente normal, Zoila volvió a escuchar ese prepotente linchamiento que sufría un pobre trozo de portal. Abrió los ojos, puso sus pies en el suelo y empezó a caminar en círculos buscando el culpable de perturbar su inconforme paz; y lo encontró. Zoila se sintió confundida al encontrar que el ruido venía de una puerta desconocida, una puerta que extrañamente le daba las espaldas al mundo exterior. Zoila sorprendida se dejó caer sobre su cola.

Zoila: ¿Qué está pasando? ¿Cómo es posible no haber visto una puerta en el cuarto en el que he pasado toda mi vida? ¿Qué hago? Esas fueron todas las preguntas que bombardeaban mi mente mientras miraba esa desconocida puerta. Me llené de valor, me levanté y caminé hacia ella. Ya frente a lo desconocido extendí mi mano y dejé que la luz del mundo me deslumbrara.

La Sombra: La forma tangible de Zoila se vio perdida por una invisible luz, que sin permiso alguno entró violentamente desde el otro lado de la puerta dándole espacio a mi visita.

Zoila: ¡Ah!... Guao.

La Sombra: Zoila dio un paso afuera, atemorizada y sin despegar una mano de esa pared que la había protegido toda su vida. Parecía que el águila había emprendido el vuelo de nuevo, el tiempo corría y corría sin importarle haber dejado atrás a Zoila.

Zoila: Mis ojos estaban deslumbrados, y realmente me tomó mucho tiempo asimilar lo que había frente a ellos, así que los cerré y respiré profundo mientras lentamente soltaba la mano de mi hogar. Los volví a abrir y...

La Sombra: ... Zoila se llenó de frenesí al ser la primera vez que sentía la verdadera libertad. Todo se veía confuso y desordenado, pero en ese momento no parecía importarle a ella.

Zoila: Frente a mí había un revuelto de colores, me quedé perdida en ellos para encontrar su verdadero significado. Pasó el tiempo y ya todo empezaba a tener forma.

La Sombra: Zoila vio la última cena de una gente que parecía feliz, pero en realidad no lo estaban. Todos sonrientes, con ropas extrañas y hablando de hechos jamás sucedidos con el fin de impresionar a los demás...

Zoila: Como en mi hogar.

La Sombra: Luego Zoila dejó que su vista viajara un poco más, pero se dio cuenta de que ese mismo cuadro se repetía en casi cualquier parte del museo al cual tanta expectativa le tenía ella.

Zoila: Toda esa gente se veía más confundida que yo, como en mi hogar. Luego noté que tanta confusión llenaba ese hermoso cuadro de sangre, una roja y espesa sangre, imposible de limpiar sin que deje rastro. Créeme, es mi trabajo.

La Sombra: Zoila empezó a agitarse y a dejar caer lágrimas de sus ojos, lágrimas que terminaron en tormenta. No pudo soportar darse cuenta de que el sueño de su vida ya lo conocía, y no era lo que esperaba, era solo una rutina, su rutina.

Zoila: Lo que vi a través de esa puerta fue exactamente lo que yo vivo diariamente dentro de mi hogar, con mi sombra.

La Sombra: Lo único que ella necesita.

Zoila: Exactamente, solo a ti. No quiero salir a intentar cambiar (o disfrutar) algo que he intentado cambiar desde que nací.

Narra-niel: Y por eso eres una sombra en mi mente. Qué lástima que vivas en ella. Visita mi corazón.

lunes, 15 de febrero de 2010

Un prologo premioso

Un prologo premioso

Abrí mis ojos tras el despertar de un eterno sueño bañado con un frenesí de amor, pero acechado por pesadillas de turbios odios.

De chiquito miles de sombras me hicieron creer y hasta sentir en carne propia a LA MUERTE como el peor de los fantasmas que podría atormentar mi sueño. ¡Qué engaño! LA MUERTE es lo único que puede neutralizar las pesadillas y dejar que el sueño de paz fluya en mi eternidad.

Hay sombras que encuentran el sueño de paz eterno sin ni siquiera haber nacido, por otro lado, lastimosamente, corazones como el mío ya nacimos, ya soñamos y ahora luchamos contra sombras perdidas en pesadillas internas, para encontrar LA MUERTE en vida.

Con ira acepto: —Nuestra luz es un arma de doble filo; extinguimos oscuridad creando sombras—.

Tras un largo naufragio entre pensamientos, ideas y sentimientos me di cuenta de la envidia que ensucia mi amor, una envidia inexistente; pero ahí está. Un odio verde quema mis ojos al levitarse frente a ellos un smoke de indiferencia, egoísmo, crueldad, corrupción, hambre, sufrimiento, violencia, mentiras, placeres promiscuos; —escoria—. Esta nube contaminada me hace caer en un constante estado de reflexión, que me lleva a deducir o mejor dicho me hace ver desde adentro la extinción del humano en este planeta.

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El odio no domina ni oprime al amor.
El odio no ha ganado guerras, solo batallas.
Somos menos en número, mas no en poder.
Los estoy reclutando a mi guerra en nombre de:
EL AMOR DIVINO.

I was the first

I was the first

- Where I am?
- Uh!
- What is all this?
- Who I am? What I suppose to do here?

This was just a few questions that came to my mind the first time I open my eyes. Can you imagine yourself in the moon at this moment? Or in another planet? I just felt like that. It was very strange, everything was new. With some minutes of been there, I realize that in some complex and impossible to understand (but I did) way I have the ability of feel anything I want. After all this new discover of abilities I started to analyse my environment: -There was in front of me a lot of giants I don't know what-, I watch at them for some minutes. It was very strange because was kind of dark and hard at the beginning and the middle, but in the top it looks very soft with his strange and beautiful little things that move themselves with nothing. They had they same color as the ground, and I could feel them, just with my hands, my ears, my eyes, my mouth and my nose.

After hours of that visual-orgasm a strange object started to move; was rare but beautiful, his color was familiar, but in the top of this one the color was darker but also soft. This glorious image move, but not with nothing, he had four big tools for it. Closest it was, most amazed I was. Seconds later I realized something amazing, it also had ears, eyes, mouth and nose just like me. In order to destroy differences I conclude that it was a he just like me, the only difference was that he knew where he was and what he had to do.

With the movements of my eyes I saw a lot of things like me, so I realize that we were the same but just with different looking. All was so beautiful I didn't know why but I felt perfect and proud of be in there. I was excited.

I try to call all my friends around me, but I couldn't. Any sound was emitted by myself. I continue trying; was impossible. I was very uncomfortable with the fact that I couldn't tell everybody how beautiful was this paradise. I started to get desperate, so I try it one more time: -my heart start to create music, my eyes was red, everything was awesome; I open my mouth, I felt the love of creation and the only sound that came out of this frenzy was: "Africa"-.

jueves, 11 de febrero de 2010

La primera copa de vino

Imagínate ser yo: un mortal. Me encuentro entre muros, con olas de un océano desconocido subiendo mi marea, llenándome de ira. —Hoy hay luna llena—.

Deseo volar, visitarte y refundir el agua salada con nuestro sudor, permitiendo de este modo, a los niños de mi infancia, nadar en el vivo calor de nuestro amor y no obligarlos, sin opción alguna, a atragantarse con la muerta superioridad de un dios como Poseidón.

Imagínate ser yo: un mortal. Siempre viviendo con miedo, atemorizado por el castigo de mi deidad.

Esta misma (hace pocos días (nadie lo sabe (ni siquiera tú))) me regaló —obviamente bajo advertencia— esa juventud que irresponsablemente una madrugada de locos y vino ignoré.

¿Pero cómo volvió a mí ese tesoro que deseché por vergüenza? —Fácil—. Dios simplemente dejó a la vista el haz que se encuentra entre sus dedos y mi ombligo con el objetivo de iluminar su camino hacia el hogar de un amigo en común: Satán.

Después de chacharear entre fuego y aire, mis dos buenos amigos divinos llegaron a un acuerdo con ayuda de mi destino y mi debilidad: el pecado.

Unos días después (hoy) ya se había solucionado todo, pero ¿recuerdas mi mortalidad? —Espero que sí—, pues he ahí la cuna de mis problemas.

Ahora corre la sangre, pero no todo es felicidad. Debido a mis errores sigo preso, y ahora mi sentencia es la amistad con siete capitales que —clandestinamente— suponen pagar el favor.