martes, 14 de junio de 2011

El calzón rosa

El calzón rosa

—Todo menos por el culo—
Hablaban y hablaban como si se conocieran de siempre,
negociaban como si supieran lo que es vivir.
—Te vienes rápido, media hora máximo—
Pero follaban como Zeus y Afrodita,
porque de sexo sí que sabían, de eso vivían.
—Son 10 soles—
—Te doy 15 Venus, pero quédate—
dejó que su pelo se despidiera,
cubrió sus frías nalgas con un calzón rosa
y dijo coquetamente abrochándose la blusa
—No, mañana tengo colegio, mejor llámame.—

No se volvieron a hablar,
hasta que aparecieron dos monedas
y ya no era semana de exámenes.

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