viernes, 1 de julio de 2011

I-IX-IX-I

I-IX-IX-I

Gran Magdalena, no llores que te quiero, no te asustes que te cubro, no me mates que no soy Jesús, solo hijo de Jehová, y procreé a Sol, quien engendró junto a Luna a Estrellas y Noche, quienes juntos engendraron a Romance, quien se casó con Codicia para engendrar todas las emociones que ahora utilizamos de excusa para matar a quien no amamos, los sobrinos de Cordura, los hijos de Dios.

En el (...)

En el (...)

“Estoy tan enamorado de la (…)”
que me vuelvo loco.
Vuelo días para despertar con agua salada;
camino el cinturón del planeta
para verte y besarte
y sentirme menos loco.

Entre más cerca estoy a ella
más insano parezco,
pero si a ella no la veo
canto poesías con Lucifer
mirando la luna
junto a miles de gatos solitarios,
sin hogar, sin Dios ni amo,
solo música y entonación a la Luna,
esa Luna que nos seduce a todos,
nos folla y luego nos ahoga,
nos satura la garganta en alcohol melancólico,
en deseos y placeres
que no están a nuestro alcance,
Solo para Luna.

Luna goza de Lima
y visítanos
para amarte,
pa’ follarte,
pa’ ver en la oscuridad.

miércoles, 29 de junio de 2011

"Poeta de mierda, de manos vacías"

—Marea

Cocueños

Que me perdone la vida por soñar;
que me perdonen mis amigos por pensar;
que me perdone Dios por tanto pecar.

Sueño con secretos,
nos matamos entre amigos
y luego la luz de Lima nos separa.

Sueño con olvidar la realidad;
olvidé a todos mis amigos de verdad
y ahora soy una deidad siguiendo deidades.

Sueño con todo lo que va a pasar,
con todo lo que no debo hacer
y que seguro volveré a sentir.

Perdón por olvidar la realidad,
perdón por vivir en sueños
perdónenme a todos los que he matado
y todos los que voy a matar
como yo ya perdoné a los que me mataron.

—Ahorita acabo de soñar.—

martes, 28 de junio de 2011

Tumba

Me invaden los escalofríos de solo pensar lo prohibido y escribirlo, como en mis sueños donde siempre muero.

—Por escribir—

Cítricos

No me gusta follar,
pero me encanta sudar
y hacer sudar;
alucino con la belleza
de dioses en una mujer;
ambiciono todo el terreno
que mis labios pueden rozar,
y lubricar con mi lengua
para que el resto de este monstruo
resbale sobre la pista de piel
que está tan mojada,
tan excitada como yo.
Somos antagonistas del sexo como diente de león,
pero amantes del placer como todos.
Más que realizado con la vida y mi cuerpo.