domingo, 3 de julio de 2011

2012

2012

Un 2012 que no muestran los periódicos

Un 2012 más feliz.

Celos pintados

Cuando los colores no se saturan
las imágenes se ponen celosas
y explotan en pintura, —sin que resalte el color—
pero sí la intención.

La guía

Gracias Dios que me proteges.
Yo guiaré el camino,
trazaré las trayectorias
y con mi voz romperé barreras,
abriré senderos
y los llevaré a todos
de las patas al suelo
repartiendo amor, reproduciéndose
follando y sonriendo,
todos por el suelo
de la mano al cielo,
con amor sonriendo,
follando y amando, todos de la mano
procreando y procreando
con Dios a un costado acompañando,
yo los guiaré, llevaré el mando.

Decisiones

Toda la cabeza explota
y cada partícula de piel
queda sobre la madera que me rodea;
toda mi sangre es bebida
por voces y personajes
que provocaron la catástrofe
y ahora gozan de la celebración
de ya estar muertos, al igual que yo;
—aunque yo revivo, siempre.—
y así los mato, por eso soy Fêde Deus,
hijo de Dios, esencia ahora terrícola,
después no.

Como olvidar

Como si se pudiera olvidar,
como si cada acción no estuviera escupiendo pasado;
como si yo no fuera la suma de tantos errores;
como si cada segundo se reciclara para volverlo a usar,
ya sea para escribir o para amar, para golpear o sobornar,
simplemente tendremos que volverlo a utilizar
vomitado en recuerdos que nunca serán olvidados.

Flores

Flores

“Arranqué un ramo de flores
se los regalé a mi amante
dijo que no las quería
que estaban mejor antes
y ahora he vuelto a mis manías
no quiero rehabilitarme
dijo que no me quería
que estaba mejor antes.”*


De la tierra vienen
y a la tierra van, con amor o sin amor;
la belleza del color,
sensualidad del reflejo de los pétalos
en sus ojos de anarquía,
con el profundo fuego atrapante
que calienta y calienta hasta derretir la carne
con el dolor de volver al hábito
y perder los placeres de una luna.

*Estrofa de Extremoduro

—Me acuerdo—

—Me acuerdo—

Tanto recordar obligado;
pensar en el porqué del pasado;
comer los sabores de la niñez,
mientras miles de golosinas futuristas
nos lastiman los pies con su reventar,
—explosión bajo mis p(i)a(e)sos—.