—¿Por qué escribes así?, acaso no estás bien.
No entiendo el sentido pese al significado,
creo que tú te estás inventando algo; una mentira.
No creo en tus letras puesto que no siguen cabezas.—
—Pues qué te diré cantor amigo mío. Las palabras,
mis palabras no se encuentran en el diccionario;
están mal escritas y ciertas letras no existen y realmente
Mis frases ni sentido ni significado poseen.
—Dígame entonces usted por qué pierde el tiempo con un papel.
—Señor, le pido observe este escrito y lo lea con los ojos cerrados.
No piense en física, simplemente léalo.
Cerró sus ojos, guardó silencio unos segundos y después de una sonrisa:
—Discúlpeme joven pero no lo puedo leer, lo puedo describir.
—Y dígame señor, ¿Cuántos colores posee la obra?
—Los suficientes para ser bella;
sin sentido ni significado.