lunes, 29 de marzo de 2010

Hueca

Hueca

El vacío me da curiosidad.


—Creo que es por el reto personal de querer encontrar algo—


Retar las leyes de la humanidad.


—Y comprobar lo contrario.—

domingo, 28 de marzo de 2010

Policia

En las calles no solo hay personas, veo también
Monstruos que van uniformados a la moda del reprimido
Reprimiendo más que odios; corazones.

Hoy me atacaron a mí.
Ya no tengo dinero, no tengo vicio ni maldad
es más, incluso me quitaron —obviamente— la herramienta de
Jah, que me acompaña en la guerra por Libertad.

Ayer fue otro y mañana será un repetido,
siempre habrá alguien mal humorado por la bestia,
siempre hay policías aprisionando mi ciudad, tu ciudad
nuestras mentes y una que otra idea.

viernes, 19 de marzo de 2010

Mitología siglo XXI

Mitología siglo XXI

Sombras de odio,
El odio en las sombras.

Amor de infieles,
Infieles haciendo el amor.

Un Caos lleno de amor
Engendró tras una noche de pasión
El feto con más sombras
Jamás vistas en el amor.

Corrían espíritus por Gea
Con sombras entre luz
Llenos de mentiras
Jugando a ser DIOSES con titanes,
Grave error.

Mataron a un señor,
Decía ser hijo del Caos
Y que a las sombras iba a matar
Pero al amenazar el mal
Con sus rayos fue sacrificado
Por las sombras que reflejó su luz.

Luego apareció el titán
Un titán engendrado de dioses
A los cuales él quería eliminar,
Infierno tras infierno
Miles de sombras fueron cayendo
Con nubes negras
Caos iba desapareciendo...

jueves, 25 de febrero de 2010

Hoy

Hoy

Un mañanero para comenzar bien el día,

pues me dijo una vez un señor en desconocida

—A quien madruga dios le ayuda—;

Yo nunca madrugué, no necesité ayuda.


Hoy necesito algo más que mis dos manos,

una tercera una cuarta e incluso ninguna.

Simplemente siento que salto hacia el suelo

y caigo al suelo también.


Heridas, golpes, cosquillas y ella:

Manos, pies, ojitos y muy de vez en cuando sonrisas.


Hoy estoy en el suelo, mañana me levantaré

pero recuerdo el texto que leí:

—Siempre es hoy—.

Sentido:Significado

Sentido:Significado

—¿Por qué escribes así?, acaso no estás bien.

No entiendo el sentido pese al significado,

creo que tú te estás inventando algo; una mentira.

No creo en tus letras puesto que no siguen cabezas.—


—Pues qué te diré cantor amigo mío. Las palabras,

mis palabras no se encuentran en el diccionario;

están mal escritas y ciertas letras no existen y realmente

Mis frases ni sentido ni significado poseen.


—Dígame entonces usted por qué pierde el tiempo con un papel.


—Señor, le pido observe este escrito y lo lea con los ojos cerrados.

No piense en física, simplemente léalo.


Cerró sus ojos, guardó silencio unos segundos y después de una sonrisa:


—Discúlpeme joven pero no lo puedo leer, lo puedo describir.


—Y dígame señor, ¿Cuántos colores posee la obra?


—Los suficientes para ser bella;

sin sentido ni significado.

miércoles, 24 de febrero de 2010

¿Cabeza?, —No, nube—

¿Cabeza?, —No, nube—

Como árboles en la ciudad,

se encontraban dos figuras en singular:

Una con fantasmas en los pies, y mientras

la otra chocaba sus cabellos con neuronas

—¿En una cabeza?— No, en una nube.


Antes era el águila de una ciudad,

acompañado siempre por su fuente de poder;

la creatividad amarilla de la flor.


Confuso era su camino, incluso en cierto modo

el humo del cigarro curaba la despreocupación del ciudadano,

El sufrimiento de una nación.


El jardín se quedó corto,

los amantes en el suelo asfixiados(...)


Lo natural pisoteado por la gran ciudad;

Gran villano despiadado.

Que me pasa, pregunta

Era yo aún un pequeño niño cuando ya comenzaron a aparecer en mi vida los ataques de histeria que lastiman mi rostro. Primero uñas, luego el dolor y concluía con la sangre, esta era una de mis primeras manifestaciones emocionales que utilicé. Desde esa faceta de mi vida ya me solía aburrir con facilidad, por lo cual cambiaba rutinariamente a cosas como los clásicos chocando contra los muros de una inocente guarida, la cual hacía temblar hasta las columnas de su cansancio por el temor que creaba en el ambiente de vecinos los gritos de un pequeño niño.

Unos cuantos años expuesto dictatorialmente a la sociedad bastaron para que mi mente construyera los muros de los parámetros. En mi infancia cada brisa era un empujón al columpio de mi imanación; cada árbol era tan único que ameritaba que me detuviese para admirarlo y si las energías y autoridades lo permitían incluso conquistarlo; un detalle era una celebración; e incluso las lágrimas de dolor me traían al fin y al cabo felicidad disfrazada de atención.

Ahora ya mayor, —mírame tú—, la histeria sigue en mí; tan fuerte como en mi comienzo y tan reprimida como la sociedad. Reflexiono, pienso, intento entender el porqué, —¿Qué te pasa?— preguntas, —ya casi lo sé—.

Hoy me doy cuenta de que ahora la brisa me ahoga; los árboles se han vuelto ignorados; y no hay detalles, quizás sí celebración, pero si llega el dolor, —Oh, si llega el dolor—, no hay atención ni manufacturación.

La ira sumada a la represión físico individual y hasta incluso espiritual generan violencia. Me lleno de violencia, pero mis sentimientos positivos en contradicción al mundo en el que vivo no me permiten desahogarme contigo, por lo cual la mayor cantidad de minutos lo hago conmigo.