domingo, 31 de julio de 2011

123

123

Un, dos, tres
vamos a crecer;
un, dos, tres
sonriendo, reclamando, celebrando
vamos todos a crecer.

Me regalan tierras
con promesas de cemento.
Solo hay que negociar con el tiempo
y caerle bien
pa’ convencerlo de no hacer esperar,
pa’ poder ver con un poco de dignidad
y algo más de comodidad
la señal satelital del ocio,
costosa, pero demandada.

Un, dos, tres
contamos en el colegio.
Yo y mis hermanos hablamos Xhosa,
mis maestros domestican en Afrikaans,
y patológicos como blancos me hablan en inglés.
Un, dos,
tres perros veo desde mi ventana sin vidrio;
cuatro, cinco,
seis animales contando las vacas;
siete, ocho,
nueve vecinos con goteras
y más de diez mil compañeros celebrando.

Entre mi hogar hay dinero y pobreza;
todo se respeta, menos el irrespeto.

Un, dos, tres
sonrío,
reclamo
y celebro.

Un, dos, tres
nuevos héroes
van a por el mundo.

Un, dos, tres,
sonríen,
reclaman
y celebran.

domingo, 24 de julio de 2011

Árboles y ella

Árboles y ella

Aparezco entre los árboles
para mirarla,
para admirarla.

Soy una ardilla
atrapada entre la abundancia
de techos y alimentos
pero no de arte, belleza.
Voy a sacar la cabeza,
voy a salir de acá
saltando de teja en teja,
ojeando por cada chimenea
a mujeres que intentan imitar su belleza,
pero no lo logran,
—aún no se inventan tal fusión—.

Voy a contar hasta tres
comenzando de atrás
y terminándole al frente,
mirándola, mirándonos;
como si fuera la última vez que se enfrentaran nuestros rostros,
como si intentáramos fotografiar la pasión
a pupila desnuda y con el cerebro destruido.

Saldré de todos los árboles
a besarla, tocarla, quererla, cuidarla, consentirla.
Luego volveré a meterme en el agujero
buscaré una pecana
y se la regalaré en señal
de que siempre me encontrará aquí,
donde haya árboles, donde Dios imprimió su belleza;
sabrá que me encuentro en cualquier lugar
siempre que sea para amar y respetar,
follar y bailar en el limbo del bien y el mal
mientras nos reímos de Satanás
y sus inútiles intentos por penetrar,
su estupidez malvada llena de vicios y mentiras
que a mí no me engañan, a ella tampoco,
pero igual gozamos del vicio que nos regala
y condena,
—por ahora—.

Me escupirán todos los árboles
ya aburridos de escucharme babear en sus hojas
sus cualidades y defectos que tanto me excitan;
sus aventuras y desilusiones que me apasionan.
Me envidian todos los árboles
que me han escuchado hablar de sus ojos,
esos ojos que no son de acá ni de allá, solo son hermosos
en su cara, entripados, o en mi licuado,
son órganos preciosos y maravillosamente portados por una Eva
que ahora envidian todos los mortales
que alguna vez se posaron junto a un árbol
y me escucharon pensando en ella,
e ilustraron mis recuerdos inútilmente en sus mentes
incapaces de reproducir la belleza que yo he visto;
gracia de mujer,
experiencia de ancestro,
inteligencia psico-efectiva,
fineza de princesa,
ilumina como luna llena reflejada
en un lago desolado de terrícolas
pero invadido por mí;
gran mujer con alma de bebé.
—Qué bien—.

Palabras

Palabras

Dejaré que la mente hable.
Que se me abra el corazón
para caminar por él, tal fiel lector,
y gozar de sus historias mal contadas,
nada neutras
y sentimentalmente influenciadas.

Correré por todos los suelos,
embriagándome de los venenos del pasado,
aspirando victorias y derrotas,
amores, peleas, gritos, lágrimas y olor a hogar.

Tantas palabras que invité a mi cabeza,
y tantas otras ocupas;
tanta idea embutida,
y tanta concebida y parida en esencia.
El lenguaje tan romántico y obsoleto,
incapaz de reproducir la pureza
de tanta luz desconocida
y paz abstracta
sin significado ni por qué.

Corazón y lenguaje
y mente y rebeldía
y libertad y tinta
y máquinas y manos
y pies y lengua
no son suficientes pa’ la verdad.
¡Gritemos todos!
En multitud se mete más floro,
más fácil,
más efectivo,
pero nunca verdad.

¡Gritemos todos!
En español, alemán, quechua,
inglés, afrikaans, japonés
¡Gritemos todos!
Pa’ que nos crean
¡Gritemos todos!
Pa’ no ir a trabajar, otra vez.

Corazón y lenguaje,
falsos;
mente y rebeldía,
influenciados;
libertad y tinta,
sobrevaluados;
máquinas y manos,
desechables;
pies y lengua,
obsoletos.
Todos son iguales
todos son lo mismo,
sirven pa’ mentir, pa’ hacer reír,
pa’ amar, pa’ lastimar
y siempre para comunicar
mentiras y mentiras
que muchos creen verdades
como yo.

Muchos y otros

Muchos y otros

Cuando tenemos frío
otros tienen calor,
y mientras nos desnudamos
muchos más habrán terminado.

Se abren los mares y
las rocas se achatan
para que estemos cómodos
mientras escapamos
de la primera cárcel,
para poder usar sandalias
sin mojarnos los pies,
como Moisés; para esperar
y después de la esperanza
perdonar.

Todos somos tan iguales
que nos diferenciamos
dentro de nuestra similitud,
que no es original,
pero sí única entre tanta gente,
especial entre las especialidades
que muchos estudian pero
no respetan.

Ciudadanos del mundo,
voz de los mudos
y nariz de los drogadictos;
eso soy yo,
un trabajador de la sociedad,
un peón del libertinaje,
el embajador de la anarquía.

Contradicciones
como España y Taiwán
en una prisión riendo,
abrasados fumando del humo
con el que el diablo cubrió
el Devil’s Peak en Ciudad del Cabo.

Todos juntos, follando,
rezando, llorando, sufriendo
por entrar en tierras de todos
regaladas por Dios a nosotros
los hijos del mundo, para nosotros,
los que vivimos, no los que mueren;
para nosotros,
los que amamos, no los que olvidan;
para nosotros,
los que contradecimos, no los extremistas;
para nosotros,
los que compartimos, no los que quitan;
para nosotros,
los que follamos, no los que celan;
para nosotros,
los que lo merecemos y los que no.

¿El huevo o la gallina?

¿El huevo o la gallina?

¿Tres animales que nacen del huevo?

—El hombre, la mujer y deseo—

¿Y de la gallina?

—El desayuno para la mañana siguiente—.

viernes, 22 de julio de 2011

Lejos de aquí

Lejos de aquí

Diablo no juegues tan sucio,
malparido lárgate de aquí
que Dios me protege
y le pido ahora
proteja a los que tanto quiero,
amenazados por Satanás,
por quererme y cuidarme
tienen que ser fuertes
y no olvidar la luz.

Dios te pido cuida mi gente,
no dejes que Lucifer los tente,
los enamore para hacerme enojar
o enamorarme de nuevo;
por favor Dios, mantennos alejados
destruyamos juntos el mal
y no dejemos que susurre —siquiera—
a estas personas hermosas
que tanto quiero y Dios también.

Lucifer, lárgate a las llamas de tu pasión
que tanto arden y tanto joden, lárgate,
nadie te quiere nadie te extraña, largo,
y no vuelvas a tocar a mi gente buena,
—Mucho menos a ella.—

Gracias Dios por tu amor y tu protección
que te correspondo y devuelvo
en un círculo de energía celestial.

jueves, 21 de julio de 2011

Veterano

Con las manos vamos a correr.

Estos brazos que dispararon libertad
ahora me moverán de aquí a allá
libre como lo soñamos, de aquí a allá.

Tanto hermano muerto, tanto animal sufrido
como si no sintiéramos lo mismo
—aunque en realidad no lo hacemos—.
Ellos son buenos, nosotros también
pero con armas y odio racional.

Ahora que ya puedo estar desnudo
y dejar mi pelo crecer sin amenazas
voy a irme de donde estoy,
voy a despedirme de mis demonios.

Hoy quiero volver a correr,
como antes de la guerra, antes de venderme,
antes de perderte, antes de matarte,
antes de asesinar mi humanidad, quiero regresar.

Célula por célula me iré desarmando,
quitándome el cuero manchado de sangre
propia y ajena; así de este modo
romper los barrotes que le construí a mi alma
y escapar con ella, ¡Libres! ¡Libres! ¡Libres!
Y correr y amar y follar y besar y nadar y
procrear y adorar todo lo que alguna vez maté
y ahora perdonado me cuida y cuido.

Hoy dejaré de ser un “único” más
para por fin formar parte de una manada,
transparente, sin mentiras, sin miedo, sin dinero,
solo libertad y respeto, por lo que tanto maté
pero nunca tuve.


—Hasta hoy
que un perro soy.—