lunes, 10 de mayo de 2010

Aceptar lo trivial

Qué difícil es hacer el bien, qué difícil es luchar por él, ¡Qué difícil es ser yo!

Las manecillas del reloj corrían y corrían, y mi lucha no cesaba ni un segundo.

Golpe tras golpe cicatrices crecían sobre mí, y en mi huerto olvidé arrancar las malas hierbas.

Cómo duele, cómo duele…

… Luchar equivocado, crecer equivocado, estar equivocado. Es triste.

Escogí el camino equivocado y los maestros equivocados para mi paraíso terrenal.

Ahora acepto mi infernal condena.

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