jueves, 13 de octubre de 2011

No necesito

No necesito un oído,

mucho menos dos.

No necesito de hombros, palabras,

falsas esperanzas en bocas desinteresadas.

No necesito oler tranquilidad,

si yo nací intranquilo,

no necesito ninguna pepa, ni ningún sedante;

no necesito un amigo.

No necesito ser escuchado
al igual que

no necesito hablar.

Solo necesito de mi soledad, fiel amiga,

que nunca me ha dejado; se aleja, pero regresa.

No necesito que sientan pena por mí

ni que me recuerden lo deprimido que estoy.

La gente entiende que no necesito

y por eso me quieren ayudar;

porque cuando necesité,

solo me vieron correr como un cobarde
a mi cueva,

donde nací y donde morí.

Espero algún día revivir. —Pronto—.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario