Cuántas líneas negras,
secuencias de causas comunes
El renacer de pre-hábitos
unidos con rasgos de mucha gente.
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Comenzó en unas cabinas de internet. Blancas, grandes, cerradas, con ventanas pequeñas en cada pared. Sentí vergüenza por haberme masturbado...
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El carbón arde como carbón, y mi mente no puede tolerarlo. Brilla el brillo del brillante entre sus brillos, y yo simplemente quiero desa...
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Lo más importante para mí hoy es organizar mi mente. "Cada acción de orden afuera, es orden adentro." Me regalo calma. Elijo CLAR...
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No solo la tranquilidad viene conmigo; también viene lo clásico. Sentir cómo solo el ruido penetra en mis oídos y, mágicamente, mis neuro...
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—¿Quién lo mató? —caen mis lágrimas—, ¿la mujer que le dio su adicción, o la adicción que lo unió a su amor? Creo que la adicción lo hizo...
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Intolerable cansancio, sueño fantasma, ojos agonizantes; mente decepcionada. Daniel, levanta el alma, lucha contra la muerte, lucha contra...
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Todo el mundo siempre me pregunta cómo vivir eternamente, y, con franqueza, siempre muevo la cabeza en negación. Yo tengo un secreto de l...
martes, 4 de mayo de 2010
Anaconda
Es el colmo dice mi mamá
—¿Cómo haces eso?—
Ni mi familia entiende mi ser
—No te juntes con él.—
La sociedad rechaza fuertemente la naturaleza de la anaconda.
—¿Por qué me muerdes?—
Odio las preguntas tontas
—¡Yo te ayudé!—
Pues yo soy una anaconda.
(DES)concentro
Solo unas cuantas letras,
unas pocas palabras; abreviando
y un simple y directo sentido
fueron la causa de mi desconcentración.
Me concentro en mi imaginación,
en los muchos cortos que escribo
y obviamente interpreto siempre
(pero nunca como yo).
Tan concentrado en el drama,
tan desconcentrado en la vida,
tan feliz de importar y sobre todo
tan inquieto por cómo actuar.
La creatividad no fluye en todo minuto,
por lo cual desisto a este crimen.
unas pocas palabras; abreviando
y un simple y directo sentido
fueron la causa de mi desconcentración.
Me concentro en mi imaginación,
en los muchos cortos que escribo
y obviamente interpreto siempre
(pero nunca como yo).
Tan concentrado en el drama,
tan desconcentrado en la vida,
tan feliz de importar y sobre todo
tan inquieto por cómo actuar.
La creatividad no fluye en todo minuto,
por lo cual desisto a este crimen.
Los 5 nuevos sentidos
C á m a r a d e V i d e o
Parte de la deidad máquina,
Que me llenas de falsas imágenes.
Antes receptores de vida.
Ahora grabadoras de humor negro.
P u r i f i c a d o r
Parte de la deidad máquina,
Que ensucias entrañas limpiando ambientes.
Antes inhalabas pureza.
Ahora camión de desechos.
M i c r ó f o n o
Parte de la deidad máquina,
Que llenas de ideas mi cerebro.
Antes me llenabas de sabiduría.
Ahora receptor de ignorancia.
R e p r o d u c t o r d e S o n i d o s
Parte de la deidad máquina,
Que permites degustar superficialidad.
Antes mejor amiga del placer.
Ahora mejor amiga del poder.
S i m u l a d o r
Parte de la deidad máquina,
Que me dejas sentir los sentidos.
Antes estimulante de la curiosidad.
Ahora amante del capital.
Parte de la deidad máquina,
Que me llenas de falsas imágenes.
Antes receptores de vida.
Ahora grabadoras de humor negro.
P u r i f i c a d o r
Parte de la deidad máquina,
Que ensucias entrañas limpiando ambientes.
Antes inhalabas pureza.
Ahora camión de desechos.
M i c r ó f o n o
Parte de la deidad máquina,
Que llenas de ideas mi cerebro.
Antes me llenabas de sabiduría.
Ahora receptor de ignorancia.
R e p r o d u c t o r d e S o n i d o s
Parte de la deidad máquina,
Que permites degustar superficialidad.
Antes mejor amiga del placer.
Ahora mejor amiga del poder.
S i m u l a d o r
Parte de la deidad máquina,
Que me dejas sentir los sentidos.
Antes estimulante de la curiosidad.
Ahora amante del capital.
lunes, 3 de mayo de 2010
Divinas raíces
Meseta del Collao,
Meseta del Titicaca...
Hermosa madre de leyenda andina,
Hermosa madre del nativo Aimara.
DIOS de arcilla,
Figura humana, sonriente
Y brazos abiertos...
Acepta mi cigarro,
Acepta el alcohol
Y con tu divino fuero
Aflígeme con prosperidad.
Deidad de nuestras raíces,
Deidad Quechua.
Meseta del Titicaca...
Hermosa madre de leyenda andina,
Hermosa madre del nativo Aimara.
DIOS de arcilla,
Figura humana, sonriente
Y brazos abiertos...
Acepta mi cigarro,
Acepta el alcohol
Y con tu divino fuero
Aflígeme con prosperidad.
Deidad de nuestras raíces,
Deidad Quechua.
Pelea de amores

Una anomalía entre amores
Actúa liberticidamente en mi averno.
Mi primer amor,
Lo adjudico como mío:
Amor inherente,
Amor ponzoñoso.
Mi segundo amor,
Impetuoso sentimiento inconmensurable:
Amor taciturno,
Amor fúlgido.
Dos tórridos amores
Luchan con flabelos del cielo
Desplazando mi fausta garúa
Hendiendo mi apesadumbrado corazón.
Amores opuestos,
Destrucción de lo nuestro.
Cualquier día

Desperté aturdido, adolorido, agonizante. Mi mente era irreconocible, a diferencia de mis instintos. Abría y cerraba mis ojos cargándome de frustración, ya que sin importar su posición lo único que se ilustraba ante ellos era oscuridad. Levanté mis vibrantes brazos y lo único que toqué fue: Una pared, otra pared, una tercera pared y por último una pared más; sin ni siquiera haber movido un centímetro mis pies. En ese momento congeló todo mi cuerpo una claustrofóbica brisa. – ¡Auxilio! Grité, ¡Auxilio! ¡Auxilioo! Mientras el aire abandonaba mi cuerpo dejándome frágil y vulnerable. Jamás olvidaré ese primer golpe.
- Despierta muchacho. Me decía un anciano mientras yo aún intentaba descifrar si abstracta imagen dentro de mi inconsciencia. - ¿Dónde estoy? Pregunté. – Donde siempre quisiste estar… Recuperé mi vista, y ojeé el hermoso paisaje que me rodeaba. Un fuerte éxtasis refrescó mi ser y mis piernas empezaron a correr entre una deslumbrante naturaleza que me llevó a un linde, en el que comenzaba un nuevo mundo de espejos marinos. Bajé mi mirada para beber del cáliz, pero apareció frente a mí el reflejo de un desconocido; asustado, di un paso hacia atrás, sin dejar de morderme la lengua para no sacar a la luz mi temor. Tropecé y caí.
- Un, dos, tres… un, dos, tres… - ¿Qué pasa?... ¿Qué pasa? Me preguntaba mientras que miles de hormigas gigantes me empujaban y un, dos, tres era lo único que lograba percibir a kilómetros. Empecé a luchar contra la fuerza de las hormigas, a luchar para salir de esa rutinaria caravana. Tras un largo camino de lucha y frustración, la colonia me abandonó en una pila de rocas. Metí la mano a mi bolsillo con una inexistente esperanza de humo, pero lo único que encontré en mí fue una pica. Después de asimilar que era inútil buscar una escapatoria, empecé a romper las rocas que me invadían, solo por diversión. El duro paisaje sufrió un derrumbe. Estoy atrapado.
Me detuve, abrí la puerta y entré bastante tranquilo. – Hola Tomás. Grité mientras lanzaba una galleta al aire. Levanté las sábanas blancas, y echándome entre ellas caí en un estado de regresión. – Otro día normal. Pensé. – Y aún no recuerdo mi hogar. Cerré mis ojos e intenté dormir. Mientras buscaba el descanso mental una voz me susurró al oído: - Es imposible recordar lo que nunca existió.
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