Mañana me voy a arreglar.
Comenzarán días de sol,
el invierno empieza a retroceder
para darle paso a la prepotente y perfumada primavera.
Los cabellos ya no tendrán que contener calor
ni almacenar el refrescante sudor:
La barba y cabello caerán,
en manos de un señor y un arma blanca.
El trabajo es necesario, impredecible.
Cuando vuelva a salir el sol
buscaré islas o almacenes de diseñadores,
vendedores de tarjetas de identidad; —identificación—.
Un eslogan para dos ramos distintos,
pero ambos productivos.
Cuando la luna salga de nuevo
pero no en compañía de las estrellas
porque el sol todavía se encuentra en despedida,
me uniformaré con atuendos coreanos
y volveré al éxtasis del deporte y la sana violencia;
con responsabilidad.
Mañana me voy a arreglar,
ajustaré los tornillos
y me apretaré el cinturón
para no desarmarme en el camino,
entre el sol y la luna
de mañana
y todos los días.
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Comenzó en unas cabinas de internet. Blancas, grandes, cerradas, con ventanas pequeñas en cada pared. Sentí vergüenza por haberme masturbado...
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Intolerable cansancio, sueño fantasma, ojos agonizantes; mente decepcionada. Daniel, levanta el alma, lucha contra la muerte, lucha contra...
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Todo el mundo siempre me pregunta cómo vivir eternamente, y, con franqueza, siempre muevo la cabeza en negación. Yo tengo un secreto de l...
lunes, 5 de septiembre de 2011
Conforme cobardía
En la tierra nos persiguen caballos,
en el mar peces
y en los cielos palomas.
Qué débiles somos,
lloramos sin armas ni carnadas.
Qué cobardes;
a ver si nos enfrentamos de verdad,
a ver si amamos
o peleamos como humanos.
en el mar peces
y en los cielos palomas.
Qué débiles somos,
lloramos sin armas ni carnadas.
Qué cobardes;
a ver si nos enfrentamos de verdad,
a ver si amamos
o peleamos como humanos.
martes, 2 de agosto de 2011
Arroz con huevo
Decido interrumpir mi posar en el colchón
y a cada paso siento el frío del suelo quemándome los pies
acelerando mi paso rumbo a la gran puerta blanca,
portal de frío empedernido.
Atrapado entre tres climas:
El frío inferior, el frontal y el ambiental.
Introduzco mi mano por la puerta,
saco dos hijos no fertilizados de la gallina
y los acojo entre mis dedos
hasta dejarlos posados en una repisa.
Dejo mi mente viajar a Japón,
tierra de agricultores del grano,
expertos en el arte de la cosecha sobre lagüelos.
Recojo su producto, blanco de paz,
y lo hiero en el cáliz de la vida, lo indispensable;
Un poco de sal marina
y verdura del llanto rodajeada acompañan.
Enciendo el fuego insoportable de Satán
y reposo sobre él, el utensilio metálico,
el cual baño con un líquido más liviano que el agua,
pa’ que no se pegue el huevo.
Mezclo todo lo anterior en la sartén
solo por pocos minutos,
mientras prosigo introduciendo un poco más de sal.
Después de todo esto
ya está mi arroz con huevo.
Es como los sentimientos;
trabajas uno, descansas el otro;
frío, caliente, tibio, feliz, triste
miedo y amor y odio y hermandad,
todo mezclado, indescifrable, incontrolable
pero satisfactorio y llenador,
siempre difícil pero bienvenido, violento pero por la paz.
Tal y como mi arroz con huevo.
y a cada paso siento el frío del suelo quemándome los pies
acelerando mi paso rumbo a la gran puerta blanca,
portal de frío empedernido.
Atrapado entre tres climas:
El frío inferior, el frontal y el ambiental.
Introduzco mi mano por la puerta,
saco dos hijos no fertilizados de la gallina
y los acojo entre mis dedos
hasta dejarlos posados en una repisa.
Dejo mi mente viajar a Japón,
tierra de agricultores del grano,
expertos en el arte de la cosecha sobre lagüelos.
Recojo su producto, blanco de paz,
y lo hiero en el cáliz de la vida, lo indispensable;
Un poco de sal marina
y verdura del llanto rodajeada acompañan.
Enciendo el fuego insoportable de Satán
y reposo sobre él, el utensilio metálico,
el cual baño con un líquido más liviano que el agua,
pa’ que no se pegue el huevo.
Mezclo todo lo anterior en la sartén
solo por pocos minutos,
mientras prosigo introduciendo un poco más de sal.
Después de todo esto
ya está mi arroz con huevo.
Es como los sentimientos;
trabajas uno, descansas el otro;
frío, caliente, tibio, feliz, triste
miedo y amor y odio y hermandad,
todo mezclado, indescifrable, incontrolable
pero satisfactorio y llenador,
siempre difícil pero bienvenido, violento pero por la paz.
Tal y como mi arroz con huevo.
lunes, 1 de agosto de 2011
Desbasuriando
Me dicen destructivo,
me dicen desinteresado,
solo porque no me gusta ensuciar,
solo por saber que yo me puedo limpiar
pero por el suelo nadie lo hará.
Mis bolsillos son basureros.
Mis manos recolectoras y yo,
yo y mis desperdicios:
Todo lo despreciado, devaluado,
jubilados,
entran en mis almacenes,
yo guardo la basura del mundo
y la entrego como tesoros
a los niños de Peter Pan,
a esos ancianos de siglos pasados
que todavía ríen, que no se contaminan
para nunca crecer.
La basura no nace como tal,
como tampoco muere igual.
Siempre en cualquier funeral
hay un —te quiero—;
la basura es lo que no se quiere,
lo que se bota.
Yo la quiero, yo la guardo
y pongo en circulación de nuevo.
Todos la queremos,
todos nos queremos,
no hay basura total, como tesoro universal,
querámonos que no nos extinguimos,
querámonos como quiero a mi basura
y como más la quiero
después de cada palabra comenzada en —des—.
me dicen desinteresado,
solo porque no me gusta ensuciar,
solo por saber que yo me puedo limpiar
pero por el suelo nadie lo hará.
Mis bolsillos son basureros.
Mis manos recolectoras y yo,
yo y mis desperdicios:
Todo lo despreciado, devaluado,
jubilados,
entran en mis almacenes,
yo guardo la basura del mundo
y la entrego como tesoros
a los niños de Peter Pan,
a esos ancianos de siglos pasados
que todavía ríen, que no se contaminan
para nunca crecer.
La basura no nace como tal,
como tampoco muere igual.
Siempre en cualquier funeral
hay un —te quiero—;
la basura es lo que no se quiere,
lo que se bota.
Yo la quiero, yo la guardo
y pongo en circulación de nuevo.
Todos la queremos,
todos nos queremos,
no hay basura total, como tesoro universal,
querámonos que no nos extinguimos,
querámonos como quiero a mi basura
y como más la quiero
después de cada palabra comenzada en —des—.
domingo, 31 de julio de 2011
123

Un, dos, tres
vamos a crecer;
un, dos, tres
sonriendo, reclamando, celebrando
vamos todos a crecer.
Me regalan tierras
con promesas de cemento.
Solo hay que negociar con el tiempo
y caerle bien
pa’ convencerlo de no hacer esperar,
pa’ poder ver con un poco de dignidad
y algo más de comodidad
la señal satelital del ocio,
costosa, pero demandada.
Un, dos, tres
contamos en el colegio.
Yo y mis hermanos hablamos Xhosa,
mis maestros domestican en Afrikaans,
y patológicos como blancos me hablan en inglés.
Un, dos,
tres perros veo desde mi ventana sin vidrio;
cuatro, cinco,
seis animales contando las vacas;
siete, ocho,
nueve vecinos con goteras
y más de diez mil compañeros celebrando.
Entre mi hogar hay dinero y pobreza;
todo se respeta, menos el irrespeto.
Un, dos, tres
sonrío,
reclamo
y celebro.
Un, dos, tres
nuevos héroes
van a por el mundo.
Un, dos, tres,
sonríen,
reclaman
y celebran.
domingo, 24 de julio de 2011
Árboles y ella

Aparezco entre los árboles
para mirarla,
para admirarla.
Soy una ardilla
atrapada entre la abundancia
de techos y alimentos
pero no de arte, belleza.
Voy a sacar la cabeza,
voy a salir de acá
saltando de teja en teja,
ojeando por cada chimenea
a mujeres que intentan imitar su belleza,
pero no lo logran,
—aún no se inventan tal fusión—.
Voy a contar hasta tres
comenzando de atrás
y terminándole al frente,
mirándola, mirándonos;
como si fuera la última vez que se enfrentaran nuestros rostros,
como si intentáramos fotografiar la pasión
a pupila desnuda y con el cerebro destruido.
Saldré de todos los árboles
a besarla, tocarla, quererla, cuidarla, consentirla.
Luego volveré a meterme en el agujero
buscaré una pecana
y se la regalaré en señal
de que siempre me encontrará aquí,
donde haya árboles, donde Dios imprimió su belleza;
sabrá que me encuentro en cualquier lugar
siempre que sea para amar y respetar,
follar y bailar en el limbo del bien y el mal
mientras nos reímos de Satanás
y sus inútiles intentos por penetrar,
su estupidez malvada llena de vicios y mentiras
que a mí no me engañan, a ella tampoco,
pero igual gozamos del vicio que nos regala
y condena,
—por ahora—.
Me escupirán todos los árboles
ya aburridos de escucharme babear en sus hojas
sus cualidades y defectos que tanto me excitan;
sus aventuras y desilusiones que me apasionan.
Me envidian todos los árboles
que me han escuchado hablar de sus ojos,
esos ojos que no son de acá ni de allá, solo son hermosos
en su cara, entripados, o en mi licuado,
son órganos preciosos y maravillosamente portados por una Eva
que ahora envidian todos los mortales
que alguna vez se posaron junto a un árbol
y me escucharon pensando en ella,
e ilustraron mis recuerdos inútilmente en sus mentes
incapaces de reproducir la belleza que yo he visto;
gracia de mujer,
experiencia de ancestro,
inteligencia psico-efectiva,
fineza de princesa,
ilumina como luna llena reflejada
en un lago desolado de terrícolas
pero invadido por mí;
gran mujer con alma de bebé.
—Qué bien—.
Palabras

Dejaré que la mente hable.
Que se me abra el corazón
para caminar por él, tal fiel lector,
y gozar de sus historias mal contadas,
nada neutras
y sentimentalmente influenciadas.
Correré por todos los suelos,
embriagándome de los venenos del pasado,
aspirando victorias y derrotas,
amores, peleas, gritos, lágrimas y olor a hogar.
Tantas palabras que invité a mi cabeza,
y tantas otras ocupas;
tanta idea embutida,
y tanta concebida y parida en esencia.
El lenguaje tan romántico y obsoleto,
incapaz de reproducir la pureza
de tanta luz desconocida
y paz abstracta
sin significado ni por qué.
Corazón y lenguaje
y mente y rebeldía
y libertad y tinta
y máquinas y manos
y pies y lengua
no son suficientes pa’ la verdad.
¡Gritemos todos!
En multitud se mete más floro,
más fácil,
más efectivo,
pero nunca verdad.
¡Gritemos todos!
En español, alemán, quechua,
inglés, afrikaans, japonés
¡Gritemos todos!
Pa’ que nos crean
¡Gritemos todos!
Pa’ no ir a trabajar, otra vez.
Corazón y lenguaje,
falsos;
mente y rebeldía,
influenciados;
libertad y tinta,
sobrevaluados;
máquinas y manos,
desechables;
pies y lengua,
obsoletos.
Todos son iguales
todos son lo mismo,
sirven pa’ mentir, pa’ hacer reír,
pa’ amar, pa’ lastimar
y siempre para comunicar
mentiras y mentiras
que muchos creen verdades
como yo.
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