lunes, 5 de septiembre de 2011

Me voy a arreglar

Mañana me voy a arreglar.

Comenzarán días de sol,

el invierno empieza a retroceder

para darle paso a la prepotente y perfumada primavera.

Los cabellos ya no tendrán que contener calor

ni almacenar el refrescante sudor:

La barba y cabello caerán,

en manos de un señor y un arma blanca.

El trabajo es necesario, impredecible.

Cuando vuelva a salir el sol

buscaré islas o almacenes de diseñadores,

vendedores de tarjetas de identidad; —identificación—.

Un eslogan para dos ramos distintos,

pero ambos productivos.

Cuando la luna salga de nuevo

pero no en compañía de las estrellas

porque el sol todavía se encuentra en despedida,

me uniformaré con atuendos coreanos

y volveré al éxtasis del deporte y la sana violencia;

con responsabilidad.

Mañana me voy a arreglar,

ajustaré los tornillos

y me apretaré el cinturón

para no desarmarme en el camino,

entre el sol y la luna

de mañana

y todos los días.

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