lunes, 10 de mayo de 2010

Plato típico

Mente adolorida y corazón empedernido son los dos ingredientes para crear mi decadente frenesí.

Indiferencia y frivolidad son los adjetivos del chef de mi esencia.

Canto y exterminación de tristeza es la cocina de mi inamueblada propiedad.

Crueldad cómoda es el sabor que envidia mi delicia.

Y tangibles sombras son las catadoras de mi existente pero intangible amor.

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