Mente adolorida y corazón empedernido son los dos ingredientes para crear mi decadente frenesí.
Indiferencia y frivolidad son los adjetivos del chef de mi esencia.
Canto y exterminación de tristeza es la cocina de mi inamueblada propiedad.
Crueldad cómoda es el sabor que envidia mi delicia.
Y tangibles sombras son las catadoras de mi existente pero intangible amor.
-
Comenzó en unas cabinas de internet. Blancas, grandes, cerradas, con ventanas pequeñas en cada pared. Sentí vergüenza por haberme masturbado...
-
El carbón arde como carbón, y mi mente no puede tolerarlo. Brilla el brillo del brillante entre sus brillos, y yo simplemente quiero desa...
-
Lo más importante para mí hoy es organizar mi mente. "Cada acción de orden afuera, es orden adentro." Me regalo calma. Elijo CLAR...
-
No solo la tranquilidad viene conmigo; también viene lo clásico. Sentir cómo solo el ruido penetra en mis oídos y, mágicamente, mis neuro...
-
—¿Quién lo mató? —caen mis lágrimas—, ¿la mujer que le dio su adicción, o la adicción que lo unió a su amor? Creo que la adicción lo hizo...
-
Intolerable cansancio, sueño fantasma, ojos agonizantes; mente decepcionada. Daniel, levanta el alma, lucha contra la muerte, lucha contra...
-
Todo el mundo siempre me pregunta cómo vivir eternamente, y, con franqueza, siempre muevo la cabeza en negación. Yo tengo un secreto de l...
lunes, 10 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario