
En una gran ciudad que se encontraba en la parte noroeste del hemisferio, entre los océanos Pacífico y Atlántico vivía un viejo científico que por acto de irresponsabilidad convirtió a todos en zombies, menos a uno.
El señor político se encontraba en su casa. Tras sentir un leve temblor se asomó por la ventana y vio que las calles estaban infestadas de muertos vivientes. Entró en pánico, cogió su arma y salió a aniquilar a los invasores. Los mató a todos, solo faltaba el zombie más viejo de todos. Lo buscó, lo encontró y un segundo antes de activar el arma el zombie entre lágrimas dijo sus últimas palabras:
Maté a todos para poder vivir en igualdad y en armonía pero me he dado cuenta que el ser humano es incambiable… La busca de diferencias siempre será el último en apretar el gatillo.
La bala mató al vivo muerto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario