Hoy mi vida está llena de zancudos,
literal y figurativamente.
Mato y mato,
pero no lo logro,
no logro que se terminen.
¿Cuánta sangre necesito en la palma de mi mano para poder ser feliz nuevamente?
De pronto yo necesito ser el zancudo,
o de pronto yo soy el zancudo
y por eso estoy rodeado.

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