La vida me duele en la cabeza
y los zancudos no me abandonan en ninguna esquina de la ciudad.
¿Es una invasión
o me invaden solo a mí?
Solo quiero la paz de ver a los míos bien,
así mi condena sea respirar zancudos.
Necesito bajar revoluciones
a mi aceleración.
Todos los que quieren estar
se van
y los que nos queremos ir
nos quedamos.

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