Toda mi fuerza
y mis muertos
combaten y ganan
cualquier intento de sabotaje
a la abundancia y bienestar
de mi familia.
Paralelamente,
mi niño interior
y mi hombre adulto
son repelentes a cualquier acción
interna y externa
que tenga la intención
de socavarlos,
de torturarlos,
de ahogarlos.
Hoy y siempre
con Dios.
Soy el dueño y amo
de mis demonios,
ellos no han podido conmigo
en más de 35 años
y hago
lo que se me dé la gana
con ellos;
incluso,
adorar a Dios.

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