miércoles, 20 de enero de 2010

Presentación

Presentación

La labor del humano es el de cooperar; mi labor es destruir la primera; y el tuyo, destruirme a mí.

Es gracioso el pensar que alguien puede leer esto. Tanta ira, inseguridad y temor escritos en tan pocas letras; vistas por tantos ojos (por lo menos dos); y leídas por nadie demuestra la ilegalidad de mis actos.

Soy un hombre de ley, mi vida no sería nada sin tantas leyes, probablemente ni siquiera existiese. Vivo para romper parámetros y planeo morir —pronto— con la pluma en mi mano y la rabia en la tinta. No soy un rebelde, no quiero que se tenga una mala imagen de mí —soy un buen hombre— (repito siempre), solo que mis parámetros de bondad rompen los lindes de la corrupción y del "humano-evolucionado" y ve ahí cómo por eso se me puede hacer pasar como un rebelde.

[NO SOY:]

Dios, tú, yo, igual ni diferente; soy una voz, la voz, tu voz y la palabra de algún Dios.

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